Cómo estudiar para un examen de matemáticas

Prepara tu próximo examen de matemáticas con buenas técnicas de estudio. Puede parecer una tarea enorme, pero si la divides en partes pequeñas, verás que es más llevadera de lo que imaginabas.

Dibujo técnico de una pila de cuatro libros acotada y un cuaderno abierto con un lápiz encima, sobre papel cuadriculado.

1. Empieza a estudiar con tiempo

No lo dejes para el último momento: empieza a repasar con antelación para tener tiempo de entender bien todos los conceptos.

Hazte un calendario de estudio. Divide el temario en bloques asequibles y ponle una fecha a cada uno: así repartirás el tiempo con cabeza.

Da prioridad a los temas según su dificultad y su peso en el examen. Así los más importantes reciben la atención que necesitan.

Márcate también un objetivo concreto para cada sesión, como dominar una fórmula o resolver una serie de ejercicios en el tiempo que te hayas propuesto. Los objetivos te mantienen motivado y te ayudan a avanzar a tu ritmo, sin prisas y sin dejarlo todo para más adelante.

Los buenos hábitos, como repasar con regularidad y hacer ejercicios, afianzan lo que aprendes y te dan seguridad para el examen.

2. Divide el temario en partes pequeñas

Igual que no te comerías una hamburguesa de un solo bocado, no intentes abarcar todo el temario de una vez. Divide los problemas complicados en partes más pequeñas y fáciles de manejar.

Así el estudio resulta menos abrumador y entiendes a fondo cada parte. Puedes, por ejemplo, simplificar una expresión algebraica paso a paso o dividir una demostración de geometría en partes que reconozcas.

Ten paciencia y practica. Con el tiempo, los exámenes de matemáticas dejarán de parecerte tan difíciles.

3. Haz tarjetas de estudio

Las tarjetas de estudio pueden ser tu arma secreta para los temas difíciles, porque convierten los conceptos complicados en información breve y fácil de digerir.

Escribe en una cara una fórmula o un concepto clave, y en la otra, su explicación o un ejemplo. Antes de darle la vuelta, intenta recordar la respuesta tú solo: ese esfuerzo por recordar es lo que fija lo que aprendes.

Organiza las tarjetas por tema o por dificultad. Si lo prefieres, hay aplicaciones de tarjetas que te permiten hacer lo mismo en el móvil.

No las uses solo para memorizar. Úsalas también para entender los conceptos y aplicarlos al resolver problemas.

4. Practica con exámenes de prueba

Nada te prepara mejor que practicar con exámenes parecidos al de verdad. Busca exámenes de otros años, ejercicios del libro de texto o cuestionarios en línea, o prepárate tú mismo los exámenes. Practicar con preguntas variadas te enseña distintas formas de resolver los problemas.

La investigación lo respalda. Una revisión de diez técnicas de estudio (Dunlosky et al., 2013) calificó las pruebas de práctica y el estudio repartido en el tiempo como las dos técnicas de mayor utilidad.

Cuando termines, corrige tus respuestas con honestidad y averigua por qué te has equivocado. ¿Ha sido un error de cálculo o no entendías el concepto? Detectar tus puntos débiles es la clave para mejorar.

Recuerda que el objetivo no es solo aprobar, sino dominar la materia.

5. Haz descansos y repasa con regularidad

No subestimes lo que aportan los descansos y los repasos frecuentes. Son una parte esencial del aprendizaje.

Haz pausas cortas entre los bloques de estudio. No son solo para relajarte: también le dan un respiro a tu cabeza. Aprovéchalas para respirar hondo o estirarte un poco, y vuelve a los ejercicios con la mente despejada.

Repasar bien también es fundamental. En lugar de estudiarlo todo de golpe, vuelve de vez en cuando a los ejercicios y conceptos que ya has visto, para que se te queden en la memoria. Y hazlo de forma activa: no te limites a leer las soluciones, intenta resolver los ejercicios otra vez, paso a paso.

6. Entiende la materia, no te limites a memorizarla

Es muy importante que entiendas de verdad los conceptos que hay detrás de las fórmulas, y no que solo te las aprendas de memoria. En matemáticas, entender es saber por qué, no solo cómo.

Para conseguirlo, empieza por aprender bien el lenguaje matemático. Te ayudará a comprender los enunciados y las soluciones.

Después, céntrate en las estrategias para resolver problemas. Divide los problemas complicados en partes y resuelve cada una por orden. Prueba distintos enfoques hasta dar con el que te funcione.

Piensa también en cómo se aplican las matemáticas en la vida real. Los ejemplos cotidianos hacen que los conceptos abstractos sean más tangibles y fáciles de entender.

Por último, ponte a prueba a ti mismo y repasa de forma espaciada, como en los puntos 3 y 5, para que lo que entiendes se te quede. El objetivo no es solo aprobar el examen, sino dominar las matemáticas.

Aquí tienes algunas estrategias para entender las matemáticas.

7. Usa los recursos que tienes y pide ayuda

Cuando te atasques en un problema, no te dé vergüenza pedir ayuda. Tienes muchos recursos a tu alcance.

Los vídeos explicativos son un buen punto de partida, porque muestran la solución paso a paso y hacen que los problemas complicados parezcan sencillos. También hay aplicaciones de matemáticas con ejercicios interactivos que te corrigen al momento.

Tus compañeros de clase también pueden ayudarte: a veces te explican un concepto de una forma que entiendes mejor. Y no dudes en preguntar a tu profesor en clase o en las tutorías: está para ayudarte a entender la materia.

Por último, plantéate unirte a un grupo de estudio. Al trabajar en grupo, comentáis las ideas y resolvéis juntos los problemas, y todos acabáis entendiendo mejor la materia. Pedir ayuda no es ninguna debilidad.

8. Duerme bien la noche anterior

Aunque no lo parezca, dormir bien es fundamental para que se te queden todas esas fórmulas y reglas con las que has estado peleándote. Mientras duermes, tu cerebro consolida lo que has aprendido.

Acostarte cada día a la misma hora te ayuda a conciliar el sueño. Cuida también el lugar donde duermes: lo ideal es que sea tranquilo, oscuro y fresco. Y recuerda que no solo importa cuánto duermes, sino también que tu sueño sea profundo y sin interrupciones.

Aunque a veces parezca que el estudio no se acaba nunca, no subestimes lo que puede hacer por ti una buena noche de sueño.

9. Mantén la calma y la concentración

Mantener la calma mientras estudias te ayuda a entender mejor los conceptos complicados. Antes de cada sesión, respira hondo y despeja la mente para concentrarte mejor.

Controlar el estrés también es importante. Si te sientes desbordado, haz una pausa corta o algo de ejercicio para soltar tensión. Estudiar matemáticas no es un esprint, sino una carrera de fondo que pide constancia.

Para no distraerte, prepara un sitio de estudio ordenado y tranquilo, sin nada que te desvíe la atención de lo que estás haciendo.

Por último, usa la visualización positiva para motivarte: imagínate haciendo bien el examen. Te dará confianza y te mantendrá con ganas durante el repaso.

Lee más sobre cómo mantener la calma y concentrarte en un examen de matemáticas.

10. Busca un compañero de estudio

Estudiar con alguien es una forma excelente de mantener la concentración y la motivación, y de tener a quien recurrir cuando te atasques en un problema o un concepto. Busca un compañero de estudio con quien repasar, hacerte preguntas y comentar cómo vais a afrontar el examen.

Es importante que sea una persona fiable y comprometida, con objetivos parecidos a los tuyos. Estudiar juntos hace el repaso más ameno y entretenido, y os podéis echar una mano cuando haga falta. Además, que otra persona revise tus ejercicios ayuda a detectar errores antes del día del examen.

Si no puedes unirte a un grupo de estudio, queda con uno o dos amigos para estudiar en casa o en la biblioteca. Con un poco de organización y constancia, estudiar en compañía puede ser una gran ayuda para preparar el examen.

11. Evita los malos hábitos de estudio

Al preparar un examen de matemáticas, es fácil caer en malos hábitos de estudio. Conocer los más comunes te ayuda a evitarlos.

Primero, no lo dejes todo para el último día. Darse un atracón de estudio la noche anterior puede parecer eficaz, pero es mejor aprender poco a poco: así recordarás la materia durante mucho más tiempo.

Segundo, no te limites a aprender de memoria ni a releer un único resumen. La misma revisión de técnicas de estudio calificó de poca utilidad releer y subrayar. Si solo memorizas, cualquier pregunta planteada de otra forma te pillará desprevenido, y eso aumenta los nervios. Y si las matemáticas te provocan un bloqueo o mucha tensión, que sepas que le pasa a mucha gente y que tiene nombre: ansiedad matemática.

Por último, no tengas miedo de pedir ayuda. Si te atascas con algún concepto o ejercicio mientras repasas, pregunta a tus compañeros o a tu profesor.