Fases y ciclos del sueño: un proceso más dinámico de lo que parece

Las fases del sueño se repiten en ciclos a lo largo de la noche. Una revisión científica propone mirarlas de otra forma: como partes de un proceso continuo en el que distintas regiones del cerebro pueden mostrar una actividad muy diferente.

Dibujo técnico de una persona durmiendo de lado en una cama acotada, bajo una curva ondulada trazada sobre un eje numerado del 1 al 5.

Este artículo acompaña a nuestra «calculadora de sueño».

Durante mucho tiempo, el sueño se ha descrito como una serie de fases bien definidas, cada una con su propia actividad cerebral, como si pasáramos de una habitación a otra. Una revisión publicada en 2023 en la revista Revue Neurologique pone en duda esa visión y propone entender el sueño como un proceso continuo más que como una sucesión de estados separados: distintas regiones del cerebro pueden comportarse de forma muy diferente en el tiempo y en el espacio.

En resumen

  • Hay dos tipos básicos de sueño, el sueño REM y el sueño no REM, y el no REM se divide en tres fases.
  • A lo largo de la noche pasamos varias veces por esas fases: son los ciclos del sueño.
  • La revisión señala que distintas regiones del cerebro pueden mostrar una actividad muy distinta en el tiempo y en el espacio.
  • Propone ver el sueño como un continuo con varias dimensiones, en lugar de una sucesión de estados que no se solapan.
  • Y propone estudiarlo por los procesos que ocurren durante el sueño, no solo por sus estados.

Las fases del sueño

Según el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Estados Unidos (NINDS), estas son las fases del sueño y lo que ocurre en cada una:

  • Fase 1 (no REM): es la transición de la vigilia al sueño, un sueño ligero que suele durar unos minutos. El latido del corazón, la respiración y los movimientos de los ojos se ralentizan, y los músculos se relajan, con alguna sacudida ocasional.
  • Fase 2 (no REM): es un sueño ligero antes del sueño profundo. La temperatura del cuerpo baja y los ojos dejan de moverse. Es la fase en la que pasamos más tiempo a lo largo de los ciclos.
  • Fase 3 (no REM): es el sueño profundo que necesitas para sentirte descansado por la mañana. Se da en periodos más largos durante la primera mitad de la noche, y en ella puede costar despertarte.
  • Sueño REM: aparece por primera vez unos 90 minutos después de dormirte. Los ojos se mueven deprisa bajo los párpados cerrados, la actividad cerebral se parece más a la de la vigilia y es la fase en la que se producen la mayoría de los sueños. Los músculos de los brazos y las piernas quedan paralizados temporalmente, lo que impide que reproduzcas con el cuerpo lo que sueñas.

Los ciclos del sueño

En una noche normal, recorremos el sueño no REM y el sueño REM varias veces, y los periodos de sueño REM se vuelven más largos hacia el final de la noche, según el NINDS. Cada una de esas vueltas es un ciclo del sueño.

Nuestra calculadora de sueño trabaja con ciclos estándar de 90 minutos (una aproximación) y tiene en cuenta el tiempo que tardas en dormirte para sugerirte a qué hora acostarte o levantarte.

Un mosaico de actividad en el cerebro

La idea más extendida es que el sueño es un conjunto de estados separados, cada uno con su propio patrón de actividad cerebral. La revisión, firmada por Thomas Andrillon, del Paris Brain Institute, explica que hallazgos recientes cuestionan esa visión. Distintas regiones o redes del cerebro pueden mostrar una actividad muy diferente en el tiempo y en el espacio, y eso hace difícil asignar un único estado de vigilancia al cerebro entero. El autor habla de un mosaico de dinámicas que contrastan entre sí.

Algunos animales llevan esta idea al extremo con el sueño unihemisférico: una mitad del cerebro duerme mientras la otra sigue despierta. Una revisión de Rattenborg y sus colaboradores explica que, entre los mamíferos, solo lo tienen especies acuáticas: los cetáceos, los otáridos y los manatíes, y que es frecuente en las aves. A los mamíferos acuáticos les permite subir a la superficie a respirar, y a las aves, vigilar si se acercan depredadores.

Del estado al proceso

La revisión propone ver el sueño como un continuo con varias dimensiones, en lugar de una sucesión de estados que no se solapan y que se excluyen entre sí. Ese enfoque podría explicar por qué algunas partes del cerebro parecen dormir de forma distinta a otras.

También propone estudiar el sueño a través de los procesos cerebrales que ocurren durante él, aunque no sean exclusivos del sueño. Según el autor, fijarse en los procesos permite ver el sueño por lo que hace y no solo por lo que es. Andrillon termina recordando que el propio sueño es un proceso: el que hace que cada mañana nos despertemos con un cerebro más limpio, más ligero y menos saturado.

Qué significa para ti

Las fases y los ciclos siguen siendo la forma en que instituciones como el NINDS describen cómo se organiza el sueño a lo largo de la noche. Lo que plantea la revisión es una forma más detallada de estudiarlo: distintas regiones del cerebro pueden mostrar una actividad muy diferente en el tiempo y en el espacio, dentro de un proceso continuo.