Formas de pan divertidas: los niños comen más pan integral

Un estudio revela que dar a los niños panecillos integrales con formas divertidas, como un corazón o un pez, hace que coman bastante más pan integral, la opción más sana.

Dibujo técnico de rebanadas de pan con forma de corazón, de pez y de estrella junto a una rebanada normal, vistas de frente y de canto, con líneas de cota.

Este artículo acompaña a nuestra «calculadora de rebanadas de pan».

En resumen

  • Un equipo de investigación hizo un experimento en 12 colegios de primaria de los Países Bajos para ver si la forma del pan cambia lo que eligen los niños.
  • Cuando los panecillos integrales tenían formas divertidas, los niños comieron casi el doble de pan integral que cuando tenían la forma de siempre.
  • También importaba la forma del pan blanco: el integral tuvo más éxito cuando era el único con una forma divertida.
  • El estudio sugiere que recursos de marketing como las formas divertidas pueden ayudar a que los niños elijan opciones más sanas.

Un experimento con formas de pan

Investigadores de la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, hicieron un experimento de campo para comprobar si la forma de los panecillos influye en si los niños eligen pan blanco o integral en el desayuno del colegio.

En el estudio, publicado en la revista BMC Public Health, participaron 1113 niños de 12 colegios de primaria, de entre 8 y 12 años aproximadamente. A los niños se les ofrecía un surtido de panecillos blancos e integrales, unos redondos, con la forma de siempre, y otros con forma de corazón, de pez o de mano. Cada colegio recibió una sola de las combinaciones.

Con formas divertidas, casi el doble de pan integral

En conjunto, alrededor del 76 % del pan que comieron los niños fue blanco. Pero cuando los panecillos integrales tenían formas divertidas, el consumo de pan integral casi se duplicó respecto a cuando tenían la forma de siempre: de 0,5 a 0,9 panecillos por niño. Los niños comieron más pan integral cuando era el único con una forma divertida, es decir, cuando el pan blanco que tenían al lado conservaba su forma habitual.

Un poco más de placer y de sabor

Las formas divertidas también hicieron que los niños disfrutaran un poco más del pan y lo encontraran algo más rico. Cuando al menos una de las opciones tenía una forma divertida, en la encuesta, los niños puntuaban mucho más alto lo graciosos que parecían los panecillos, y elegir su panecillo les resultaba más divertido.

Qué significa para los hábitos alimentarios

Los investigadores creen que las mismas técnicas de marketing que funcionan con otros alimentos, como las formas divertidas, pueden servir para fomentar hábitos más sanos en los niños. Recuerdan que se ha criticado mucho la comida «divertida» dirigida a los niños por su relación con la obesidad infantil, pero que ese mismo atractivo también puede ponerse al servicio de alimentos más sanos. Por eso consideran fundamental estudiar cómo influyen los pequeños detalles del entorno en lo que eligen los niños, y adaptar la comida que se ofrece en los colegios para ayudarlos a adquirir hábitos saludables.